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Washoe y Booee





Los Gardner no podían continuar con Washoe; una chimpancé a la que habían criado como a una niña sorda y, como a tal, le habían enseñado el lenguaje de signos para sordomudos americanos (American Sign Language).
La trasladaron a un instituto de primates en Oklahoma; pero no fue sola: el joven Roger Fouts, que había colaborado con los Gardner en sus investigaciones, decidió vincular el resto de su vida a aquella chimpancé y no estaba dispuesto a abandonara.
Los diez años que pasaron Roger y Washoe en Oklahoma estuvieron absolutamente perdidos para la ciencia. El director del centro, miembro de la vieja escuela, seguía con sus alambradas electrificadas y sus castigos.
Así, el enfrentamiento entre el director y Roger era constante; el primero parecía disfrutar mandando a laboratorios de experimentación, a todos aquellos chimpancés a los que Roger empezaba a enseñar el lenguaje de signos.
Por fin, Roger Futs junto a su esposa Deborah, consiguieron que la Universidad Central del estado de Washington les ayudara a crear su sueño: fundar el Instituto de Comunicación Chimpancé y Humano. Allí consiguieron los espectaculares descubrimiento científicos que les han hecho tan conocidos.
Un día, y mientras realizaban un reportaje para la televisión, entraron en un laboratorio donde experimentaban con animales. De pronto, uno de los chimpancés empezó a gritar y zarandear los barrotes de su jaula, para llamar la atención de Roger. Mirándolo fijamente realizaba, una y otra vez, los signos "hola, soy Booee, hola soy Booee". Booee era uno de los pequeños chimpancés a los que enseñó algunos signos cuando él trabajaba en el Instituto de Oklahoma y que el director del centro le arrebató para mandarlo a un laboratorio de experimentación. Después de catorce años, aún se acordaba de aquellos signos y de su amigo Roger, el que se los enseñó. Era la única esperanza de salir de aquel infierno. Aquella llamada de auxilio tuvo su recompensa: los miles de espectadores que fueron testigos inundaron de llamadas telefónicas y cartas a la televisión hasta conseguir la liberación de Booee y de ocho chimpancés más. Hoy día, Booee y los demás chimpancés, está en un santuario de California. Allí les cuidan la hepatitis que les inocularon en el laboratorio.

Fuente : Proyecto Gran Simio

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