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El Triángulo Daliniano-Port Lligat

La Costa Brava y la comarca del Empordá reciben miles de visitantes que vienen siguiendo los pasos de uno de los artistas más relevantes y originales del siglo XX, Salvador Dalí.
Realmente no queríamos visitar sólo un museo, si no todo el universo que rodeaba a Dalí, los lugares donde pasó su infancia, juventud y madurez, siempre muy unido a su tierra natal.
El triángulo Daliniano nace como concepto para agrupar todo este universo de sensaciones que componen las dos casa museo del pintor en Port Lligat y Púbol, así como el fantástico Teatro-Museo de Figueras, posiblemente el mejor museo de arte surrealista del mundo.
Teníamos claro que necesitábamos un fin de semana completo para poder visitar sin prisas estos mágicos lugares.
Iniciamos la ruta,  es sábado por la mañana y nuestra primera parada es Port Lligat, un pueblo tipico de pescadores de la Costa Brava.
La visita a Port Lligat es recomendable para todo aquel que quiera conocer bien el universo Dalí.
La casa-museo está situada en la bahía, al norte de la localidad de Cadaqués, donde nació el padre del pintor y donde él había pasado largas temporadas durante su infancia y su juventud.
Además de la casa, nos encontramos con otro elemento de interés: el paisaje que la envuelve, un paisaje al que Dalí estuvo unido desde niño y que recuerda en sus sueños.
La particular geología del Cabo de Creus fue una fuente de inspiración fantástica para el pintor. La casa es una obra más de Salvador Dalí, en su búsqueda de aislamiento y paz para pintar.
Gala y Salvador Dalí se establecieron en Port Lligat durante la primavera de 1930, en una sencilla barraca de pescadores. En aquella época era un incipiente poblado con una veintena de barracas, alineadas a uno y otro lado de un pequeño riachuelo, un lugar apartado y solitario.
Desde el primer momento, el color verde y gris del paisaje y de los olivos, las primitivas construcciones rurales, la costa rocosa y el agua de la pequeña bahía se convirtieron en elementos habituales en las pinturas que realizó Dalí.
En 1932 la casa estaba formada por dos barracas y un pequeño anexo. En 1935 los Dalí ya hicieron la primera remodelación y ampliación importante. Cuando Gala y Salvador Dalí regresaron de Estados Unidos en el verano de 1948, tras doce años de ausencia, tomaron la decisión de convertir definitivamente Port Lligat en su lugar de residencia. Dalí necesitaba un espacio para trabajar, pero también para ordenar y acumular todo lo que la vida nómada de aquellos años no le permitía guardar.
A partir de entonces la casa creció constantemente, con nuevas construcciones y añadiendo nuevas barracas, para adaptarse a las nuevas necesidades de Dalí, sobre todo para estructurar un espacio de trabajo preparado para el formato y la complejidad de la tarea del pintor. Se construyeron el estudio, la biblioteca, el dormitorio y, durante los años 60, se edificaron la sala oval, el patio, el comedor de verano y la piscina, que fue completada en el verano de 1971.
En el estudio de la casa de Port Lligat Salvador Dalí realizó obras como las dos versiones de la Madonna de Port Lligat (1949 y 1950), El Cristo de San Juan de la Cruz (1951), La última cena (1955), El descubrimiento de América por Cristóbal Colón(1958-59), La batalla de Tetuán (1962), La Apoteosis del dólar (1965),La pesca del atún (1966-67) y El torero alucinógeno (1969-70), entre otras, muchas de las cuales son de grandes dimensiones.
El resultado de las sucesivas ampliaciones y modificaciones es una estructura laberíntica que, a partir de un punto de origen, la entrada, se dispersa y se retuerce en una sucesión de pequeños espacios singulares encadenados por pasos estrechos, pequeños desniveles y recorridos sin salida. Estos espacios están decorados con elementos que los convierten en ambientes cálidos: alfombras, cal, flores secas, tapices, muebles antiguos, animales disecados, acogen una gran dispersión de objetos de valor muy desigual pero que por su acumulación contribuyen a definir el tono mágico del conjunto. Todos estos espacios tienen aberturas, de formas y proporciones diferentes, que enmarcan el mismo paisaje omnipresente, la bahía de Port Lligat.
La rehabilitación se hizo, durante dos años y medio, con la intención de mostrar a los visitantes el conjunto del espacio donde durante tantos años transcurrió la existencia de Salvador Dalí y su esposa Gala.
En la casa hay tres tipos de espacios. Un primer grupo corresponde al recibidor, el comedor, la biblioteca, el dormitorio y las salas de estar. Estos espacios -de orden y pulcritud obsesiva- se han delimitado con una barrera, para canalizar las visitas y proteger los objetos más delicados.
Un segundo grupo es el ámbito de trabajo de Salvador Dalí, el taller y la llamada sala de los modelos, que acumulan objetos muy diversos y siempre relacionados con la actividad artística. Estos espacios se trataron restringiendo mucho el acceso para poder contemplar desde una cierta distancia la acumulación menos ordenada.
Un tercer grupo corresponde a los espacios más pensados para la representación y actuación pública, el comedor de verano, el patio y la piscina.
En la restauración, estos espacios se recrearon con todos sus detalles, ya que estaban muy deteriorados por encontrarse al aire libre y para recuperar el ambiente escenográfico que tenía en los años 60 y 70.
También se hizo una intervención importante en el olivar y los espacios exteriores, reconstruyendo los muros de piedra , recuperando las pequeñas construcciones e instalaciones escultóricas realizadas por Dalí, en especial el Cristo de los escombros (1970) y la barca instalada alrededor del ciprés, que se ha convertido en el símbolo de la casa-museo.

Más información : Guiarte
Imágenes : @nakonda61 / Dj Jou
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