Buscar en este blog...

2

Malaria y Africa

Es época de lluvias en Senegal. El paisaje en la región de la Casamance se vuelve más hermoso. Un verde manto cubre ahora toda la tierra. La hierba brota incluso donde hace unos meses sólo había arena.
Aparecen lagunas en lugares insospechados y cuando descarga el chaparrón, además del tintineo de la lluvia o algún que otro trueno, también se pueden escuchar incesantes conciertos de ranas.
El hivernage, como aquí llaman a la estación de lluvias, posee su encanto. Resulta impresionante observar cómo de manera repentina se forma una tormenta. Grandes nubarrones negros cubren y cambian el color del cielo en cuestión de minutos. Al divisar que se acerca la tormenta, todos corren a resguardarse y a esperar que la lluvia cese.
Aunque los habitantes de Kafountine conviven durante unos cuatro meses con los chubascos, sorprende comprobar que en ocasiones se suspendan las clases en las escuelas o incluso que haya algunos que falten a su puesto de trabajo alegando que les sorprendió la tempestad. Después del chaparrón muchas calles del pueblo quedan encharcadas y en algunos tramos no queda más remedio que sumergir los pies en el fango. Es habitual acabar con la vestimenta salpicada de barro, en una época en la que, para más inri, es necesario mirar al cielo si se pretende hacer la colada.
Otra de las consecuencias negativas de esta estación es el aumento de los mosquitos. Es fundamental protegerse la piel de las picaduras, en especial al atardecer y al alba, y no sólo por el picor o incluso la hinchazón que puede provocar en nuestra piel este insecto sino también para evitar la malaria.
La hembra del mosquito Anopheles es la encargada de transmitir el paludismo a los seres humanos. Es tal la fiebre que produce, que son frecuentes los escalofríos y delirios durante esta enfermedad. Resulta vital no errar el diagnóstico e iniciar el tratamiento ante los primeros síntomas, ya que en caso contrario puede ser mortal. Los colectivos más vulnerables a los parásitos del plasmodium son los niños, los ancianos o las mujeres embarazadas.
Para los que venimos de los países occidentales la posibilidad de contraer la malaria es una de nuestras principales preocupaciones cuando estamos en una zona endémica. He conocido a pocos turistas en Senegal que no tomen la profilaxis como medida de prevención, a pesar de que las pastillas no aseguran la inmunidad contra el plasmodium. Por este último motivo y para evitar los efectos secundarios, los residentes o aquellos que tenemos previsto pasar una larga temporada en este país descartamos tomar los comprimidos de forma continuada. Cabe decir que la práctica totalidad de la población del sur de Senegal ha padecido el paludismo, erradicado hace tiempo de los países del norte. Los síntomas pueden confundirse con los de una gripe corriente, por la fiebre, el dolor de cabeza, dolor muscular y una sensación de cansancio general. De hecho, los habitantes de la Casamance afrontan esta enfermedad con la misma naturalidad con la que nosotros, los nacidos en países más avanzados, abordamos una gripe común.
Se trata de una afección tan corriente en esta región que los senegaleses suelen equivocarse y creen percibir síntomas de paludismo ante cualquier deterioro de salud, ya sea una gripe estacional, cansancio general, un virus intestinal o incluso, y no es broma, una resaca de alcohol. Afortunadamente los hospitales y centros de salud cuentan con un test rápido de detección.
Por cierto, en Kafountine nadie habla de la gripe A. Mientras en otros continentes la aparición de este virus ha causado un gran revuelo, en el África subsahariana la malaria sigue cebándose con la población. Según la Organización Mundial de la Salud, cada 30 segundos muere un niño de paludismo, y la mayoría de ellos son de este vasto continente.
Este organismo asegura que el plasmodium afecta por lo menos a 247 millones de personas en todo el mundo y se cobra cerca de un millón de vidas cada año. Sin embargo, no se ha descubierto aún una vacuna contra esta vieja enfermedad. En cambio y para mi sorpresa, la vacuna contra la nueva gripe, que así se le llama porque es un virus de aparición reciente, estará lista este otoño. No sé por qué algo me dice que si el paludismo fuera un mal que segara la vida en los países avanzados esta vacuna también podría estar lista en unos pocos meses.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...