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Las facturas de los 'smartphones' pueden costarnos de miles de euros

Los 'smartphones' pueden costarnos en facturas  miles de euros si se conectan en el extranjero

Copio y pego esta noticia que he visto en La Vanguardia para que lo tengaís muy ... pero que muy en cuenta tod@s aquell@s que vais a ir de vacaciones fuera de España estos días.

¿Se imagina pasar las vacaciones tratando de ahorrar hasta el último céntimo y al volver descubrir que, sin saberlo, ha gastado miles de euros con el teléfono móvil?
Las organizaciones de consumidores han recibido reclamaciones de hasta 30.000 euros por usar el teléfono móvil para navegar y bajar e-mails o mapas.
Esto es lo que ya han denunciado numerosos usuarios de los nuevos smartphones pensados para estar permanentemente conectados a internet y que cada vez usan más personas. 
"Hemos recibido quejas por facturas de móvil de 10.000, 20.000 y hasta 30.000 euros", explica Rubén Sánchez, portavoz de la asociación Facua-Consumidores en Acción.
Las personas que se han llevado esta desagradable sorpresa o bien no sabían que se estaban conectando a internet con el móvil (el teléfono puede estar programado para conectarse al e-mail, las redes sociales u otros servicios de forma automática) o bien creían que las tarifas planas que tenían contratadas también les servían en el extranjero.
Y es que aunque las distintas operadoras animan a "estar siempre conectado" o a llevarse internet "a cualquier lugar" por un módico precio fijo, en realidad las tarifas anunciadas sólo son válidas en territorio español y las que se aplican al salir al extranjero son "una brutalidad", advierte Sánchez.
Así, un cliente puede  tener contratada una tarifa plana de banda ancha móvil con alguna de las principales compañías que operan en España y estar pagando entre 10 y 15 euros mensuales por utilizar internet de forma ilimitada (en la mayoría de los casos, a partir de un límite de megas disminuye la velocidad de descarga), pero al salir del país cada mega descargada puede llegar a sumar 10 nuevos euros a su factura.
La recomendación de las asociaciones de consumidores es que al viajar al extranjero el usuario se asegure que tiene el teléfono configurado para que, cuando esté en roaming, desactive todas las conexiones de datos.
Se trata de una sencilla opción que la mayoría de smartphones tienen en su menú de ajustes o configuración. Muchos teléfonos también advierten, al detectar que el teléfono está en roaming, que la descarga de datos puede tener costes adicionales.
 
Factura de 11.000 euros por conectarse desde Andorra
A un cliente, la compañía Orange le emitió el verano pasado una factura de casi 11.000 euros por conectarse a internet desde el móvil estando en Andorra. Tras la reclamación de Facua porque no se había informado al cliente sobre los precios del roaming, la empresa le devolvió el dinero.
Para evitar que se sigan produciendo estas facturas, a nivel europeo, desde este 1 de julio, las operadoras están obligadas a informar a los usuarios de las distintas tarifas que se les aplican por roaming dentro de la UE y a cortar preventivamente el servicio cuando un cliente supera los 50 euros de consumo de tarifa de datos. En el resto de países, sin embargo, no hay ninguna restricción.

"A partir de ahora nos llegarán sólo los casos de fuera de la UE", explica Sánchez, quien aclara que las operadoras han retirado la factura o devuelto el dinero siempre que Facua ha reclamado porque los usuarios no estaban debidamente informados de las tarifas del servicio. "No les interesa que las sepamos", denuncia Sánchez.

Navegar un rato por Youtube puede costar 1.000 euros
Las operadoras principales también han lanzado de cara el verano campañas de promoción de los dispositivos USB que, también por una tarifa fija, permiten conectar el portátil a Internet "en cualquier lugar".
En los spots y carteles publicitarios se ve a personas navegando por la red mientras disfrutan de playas paradisíacas, pero "habría que ver si esas playas están en España", advierte Sánchez. Si no fuera así, se trataría de publicidad engañosa porque conectarse, por ejemplo, en una playa del Caribe puede salir mucho más caro de lo que anuncian las empresas.

Según un cálculo de Facua, bajarse una mail con un par de fotos de 2,5 megas puede costar 58 euros; estarse un rato viendo vídeos en Youtube, unos 1.000 euros; y ver una serie completa, más de 3.000.
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